La inflación en Argentina comienza a desacelerarse gracias a un mayor control sobre la emisión monetaria y políticas fiscales más estrictas. Las expectativas para el futuro económico en 2025 son optimistas, con un crecimiento sostenido en varios sectores clave.
Aunque la inflación sigue siendo alta, el ritmo de aumento ha comenzado a bajar. En enero, se registró un 2.1%, ligeramente superior a lo esperado, pero con un aspecto positivo: las canastas básicas tuvieron un incremento moderado de solo 0.9%, lo cual es una buena noticia para los sectores más vulnerables de la sociedad.
Una de las claves de este proceso ha sido el control de la emisión monetaria, que ha reducido la presión inflacionaria. El economista Agustín Monteverde destacó que, a pesar de estar al borde de la hiperinflación a finales de 2023, las medidas adoptadas lograron evitar una catástrofe económica y abrieron camino a la recuperación.
La competitividad industrial también se mantiene fuerte, especialmente en el sector exportador. El tipo de cambio se apreciará en el futuro, pero el superávit comercial de 2024 demuestra que las industrias argentinas siguen siendo competitivas, lo cual es crucial para sostener el crecimiento.







