Se trata de un nuevo tramo que canaliza más de un kilómetro de agua hacia el Río Mendoza. Gracias a esta obra, miles de familias mendocinas tendrán la seguridad de saber que las tormentas no significan un riesgo para sus hogares.
La construcción del nuevo tramo de la colectora Blanco Encalada se consolidó como una de las obras más relevantes impulsadas por el gobernador Alfredo Cornejo en materia de prevención hídrica. El proyecto, que permite canalizar más de un kilómetro de agua directamente hacia el Río Mendoza, constituye una respuesta concreta a una necesidad histórica de los vecinos de la zona, quienes durante años convivieron con la amenaza de inundaciones en épocas de fuertes tormentas.
Según destacaron desde el Gobierno provincial, la obra no solo mejora la infraestructura de drenaje, sino que además representa un avance estratégico para la planificación urbana y la protección del ambiente. Al garantizar un flujo seguro y controlado del agua, se reducen los riesgos de erosión y daños estructurales, al tiempo que se optimiza el manejo del recurso hídrico en uno de los departamentos más poblados del Gran Mendoza.
El impacto para la comunidad es inmediato y profundo: miles de familias mendocinas ganan en tranquilidad y seguridad, sabiendo que su vivienda deja de estar expuesta a situaciones que antes ponían en riesgo su vida y su patrimonio. Esta mejora en la infraestructura urbana se suma a otras intervenciones que buscan fortalecer la resiliencia de la provincia frente a eventos climáticos cada vez más intensos.
Con esta obra, Cornejo refuerza su enfoque de gestión orientado a resolver problemas estructurales con soluciones duraderas. La colectora Blanco Encalada se convierte así en un símbolo de la importancia de invertir en obras públicas que no solo modernizan la ciudad, sino que además generan bienestar, estabilidad y protección para toda la comunidad mendocina.







